El transhumanismo, como tendencia, representa la continuidad lógica de la aspiración, profundamente humana, de modificar la imagen del propio cuerpo. Ningún otro animal promueve, deliberadamente, alteraciones en su anatomía. Solo el hombre se encuentra insatisfecho con su realidad corporal y por ello ha construido imperios y civilizaciones.
La arqueología exhibe las huellas de modelos antropológicos y de prototipos de seres humanos, tan singulares como si se tratara de especies diferentes. Por ejemplo, en la América prehispánica la modificación corporal llegó al nivel de una alta sofisticación: los mayas practicaban deformaciones craneales. Además, mediante el uso de implantes, accesorios, grabados y atuendos, buscaban transformar su cuerpo para reflejar la imagen idealizada que su vigorosa cultura les imprimía.
Pero nosotros, contemporáneos del siglo XXI, no nos quedamos atrás. Pues cada día, al levantarnos, iniciamos un ritual de modificación corporal que va más allá de la necesidad de protegernos de la intemperie. Utilizamos vestimentas que expresan estados mentales y modelos aspiracionales. A fin de cuentas, nos hallamos sumergidos en una realidad virtual que produce alteraciones en todos los órdenes de la maquinaria humana.
Por eso, el Transhumanismo pretende utilizar todas las tecnologías, intensivamente, para llevar esta modificación corporal hasta el nivel máximo éticamente posible.
La arqueología exhibe las huellas de modelos antropológicos y de prototipos de seres humanos, tan singulares como si se tratara de especies diferentes. Por ejemplo, en la América prehispánica la modificación corporal llegó al nivel de una alta sofisticación: los mayas practicaban deformaciones craneales. Además, mediante el uso de implantes, accesorios, grabados y atuendos, buscaban transformar su cuerpo para reflejar la imagen idealizada que su vigorosa cultura les imprimía.
Pero nosotros, contemporáneos del siglo XXI, no nos quedamos atrás. Pues cada día, al levantarnos, iniciamos un ritual de modificación corporal que va más allá de la necesidad de protegernos de la intemperie. Utilizamos vestimentas que expresan estados mentales y modelos aspiracionales. A fin de cuentas, nos hallamos sumergidos en una realidad virtual que produce alteraciones en todos los órdenes de la maquinaria humana.
Por eso, el Transhumanismo pretende utilizar todas las tecnologías, intensivamente, para llevar esta modificación corporal hasta el nivel máximo éticamente posible.

